Miahpaih Hermano de la Costa


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Publicado: 13/07/05 10:37 Asunto: Tiburon en Gijón |
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Noticia publicada hoy por El Comercio Digital de Gijón.
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GIJÓN
Un tiburón obliga a cerrar Poniente cinco horas
La alarma de una mujer a primera hora provocó un gran despliegue, suspendido al creer que era un calderón El ejemplar de 6 metros, inofensivo, reapareció en el puerto
A. COLLADO/GIJÓN
VIGILANCIA. La socorrista de la playa de Poniente explica a los bañistas la situación, ante la lancha de la Guardia Civil. / BILBAO
Un tiburón de seis metros disparó ayer todas las alarmas en la playa de Poniente, que permaneció cinco horas cerrada al baño. La alarma de una mujer, pasadas las nueve de la mañana, activó todo un dispositivo de búsqueda que acabó, en torno a las dos, con la conclusión de que se trataba, en realidad, de un calderón. Sin embargo, iniciada la tarde, el ejemplar se dejó ver en aguas del Puerto Deportivo. Era un tiburón peregrino, totalmente inofensivo, pero digno de dar a muchos bañistas «el mayor susto» de su vida.
Todo empezó cuando la Policía Local recibió una llamada: una mujer había visto un tiburón en Poniente. Cuando, a las 10.30, llegaron los socorristas a ocupar sus puestos, ya se había prohibido el baño en esta playa, además del Puerto Deportivo y el Arbeyal. Cuando se produjo la alarma aún había poca gente para escuchar un grito de aviso nada común en la costa gijonesa: «¿Un tiburón!». Nada que ver con los cientos de personas que se dirigieron a la playa a partir del mediodía para disfrutar de una de las jornadas más calurosos del verano gijonés.
Al principio, los servicios de seguridad pensaron que el ejemplar, «avistado a 400 metros de la costa», era un calderón, un inofensivo cetáceo de grandes dimensiones. No obstante, por precaución, un barco de la Guardia Civil barrió el litoral en varias ocasiones para cerciorarse de que no existía peligro para los bañistas. Más tarde, Cepesma constató la presencia calderones en la zona. Pareció entonces que la de Poniente había sido una falsa alarma. Pero no fue así.
A las 1.45 horas, la bandera verde, acorde con el estado del mar, ondeaba de nuevo en Poniente. A pesar de que el helicóptero de la Policía Local, que sobrevolaba la zona, echó a más de uno para atrás a la hora de meterse al agua, el calor y la necesidad de refrescarse pudo más que el miedo.
No fue hasta bien avanzada la tarde cuando se comprobó que efectivamente un tiburón peregrino, de unos seis metros, nadaba a sus anchas por el Puerto Deportivo, donde pudo incluso ser fotografiado. Pese a sus dimensiones, esta especie no ofrece ningún peligro para el ser humano.
Su presencia obligó a replantear la presunta falsa alarma de la mañana, cuando, sin saber aún lo que pasaba, los bañistas comentaban la situación. Lo que en un principio fueron momentos de gran angustia -«¿Dicen que hay en la costa un tiburón de tres metros!», clamaban algunos- se convirtió en poco tiempo en objeto de bromas. «¿Trajiste el aparejo? ¿Creo que hay por ahí una merluza curiosina!», ironizaban algunos. No fueron los únicos que pensaron en su pesca. «Dicen que el cartílago de tiburón es muy bueno para la artrosis y yo hace dos días que casi no puedo ni caminar», apostilló una mujer de avanzada edad. «Para dos días de playa que tenemos, ¿uno nos toca con tiburón?», añadían otros.
La mayoría se lo tomó con tranquilidad. «Hoy estaremos todo el día así, conjeturando. Hasta mañana no sabremos nada», predecía otro bañista, que se identificó como J. R. Muñiz. A casi 30 grados de temperatura, Mari Carmen Álvarez aseguraba: «Prefiero arriesgarme a que me coma un tiburón antes de freírme en la arena».
«A ver quién se mete»
María Luisa Macho se acercó a los socorristas nada más ver la bandera verde. «Les pregunté si lo habían capturado y me dijeron que no. Me aseguraron que me podía bañar tranquila», dijo metiéndose ya en el agua. «Si el barco de la Guardia Civil lleva dando vueltas toda la mañana y no encontró nada, sería muy mala suerte encontrarlo nosotros», comentaba Luis García a su hijo, Javier, de 5 años.
Aún así, algunos, como César Carria, prefirieron esperar un rato antes de refrescarse: «Dicen que el peligro ya pasó, pero a ver quién es el valiente que se mete ahora». Los hubo. La mayoría dio el asunto por zanjado cuando oyó una voz rutinaria por los altavoces: «Hay bandera verde y la temperatura del agua es de 29 grados». El tiburón, sin embargo, merodeaba entonces la costa ajeno a tanto trajín.
Fin Fita
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Lo mismo que arriba este, podrian llegar de otro tipo, claro que no me
extraña nada con el tipo de "alimento" tan rico que
por allí se puede encontrar.
Ojito
Saludos
Miahpaih
 _________________ Que cada arbol aguante sus levas, voto a Brios (No sé para que? Brios nunca gana) |
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