PFDB Corsario


Registrado: 02 Dic 2004 Mensajes: 1765 Zona de Navegación: Rio de la Plata Argentina
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Publicado: 28/03/05 06:58 Asunto: El Río de las Costas de Oro. Adonde volvemos con Luz.... |
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El Río de las Costas de Oro
Parte Siete (Adonde descubrimos que lo peor que hay es un barquero sin agua y volvemos sobre la señorita Luz )
Se había balanceado entre los miembros de las distintas naves (claro que miembros son Capitanes y Almirantas) distintas posibilidades en el regreso: Laura y Enrique deseaban ir a Barra de San Juan abandonando raudamente el Río Negro, José Luis y Silvia deseaban ir a Mercedes, Silvia y yo nos adaptábamos a todos al acompañar a todos hasta Mercedes y bajar junto a Enrique y Laura hasta Nueva Palmira haciendo una semana de vida en dicho puerto y ciudad a la vera del río Uruguay como corolario final de las vacaciones.
Una tarde Antonio del Crucero le dice a José Luis “yo tengo un tramayo y si me ayudas a tirarlo y sacarlo lo ponemos”. José Luis se entusiasma y a los pocos minutos están en ello y el tramayo queda colocado. A la mañana siguiente fueron entre Antonio y Enrique a sacar el tramayo y pasaron en el bote hacia la playa con el bote cargado de viejas de agua (tal vez cerca de unas treinta o cuarenta) grandes ... demasiado grandes. Estas iban enredadas en la red y no presentaban aspecto nada amigable. A mí los peces me gustan en el cine o en los acuarios y como solo sardinas, anchoas y alguna vez algo a la plancha. Por ello ver ese pez tan feo y que la gente elogia por la calidad de su carne que come en milanesas o filetes a mi no me seducía ni para decirle “buen día viejita”. Así que a la invitación de que los acompañara a sacar los peces de la red les dije “no lo tomen a mal pero el pescado no me gusta mayormente tocarlo así que lamentablemente no les voy a acompañar” y agregué “ Además este ejemplar me impresiona” como para que no quedara duda de mi posición.
Enrique y Antonio liberaron la red y seguimos tan amigos como antes. José Luis hizo guiso de vieja del agua y creo que hasta se debe haber tejido un abrigo con ellas de la cantidad que había.
Así estábamos cuando fruto de idas y vueltas nos fuimos de excursión hasta sobrepasar la isla del Austriaco. Y se decidió partir al día siguiente. Lo cierto es que al regresar de nuestra excursión el nivel del agua estaba muy bajo.
Como relaté hicimos playa y luego organizamos una pizza en nuestro barco. Nuevamente amase y generé bollos de pizza.
Citados a las 20.30 los comensales se comenzaron a presentar a las 21.30 pero como yo tenia todo organizado en realidad fue un favor pues en realidad me permitió organizar mi tarea muy bien.
Parte de los comensales en la pizza abordo. Felices pues ya comieron.
Antes de la llegada de los participantes prepare cebolla para hacer unas “fugazas” y con lo que Laura me acercó preparamos un abanico interesante de gustos. Al servir una de las pizzas le pregunte a los comensales “¿A ver si adivinan de que es esta que están comiendo?”
Grandes dudas y conciliábulos hasta que uno de los niños acertó pues dijo “Esta pizza tiene gusto a paté!”. Tenían tanta hambre que ni sabían lo que comían. Y yo conservaba las provisiones dándole a las fieras un patecidio. Porque con el pate los mate pues tomaron luego de esa pizza agua toda la noche me parece recordar. Mas el hambre era mucha y creo inclusive que si les hubiera servido la tabla que utilizaba para cortar previamente calentada y espolvoreada con queso también se la hubieran comido.
Cabe aclarar que como las provisiones iban bajando las pizzas se hacían con queso rayado especial para pastas así que eran fuertes y crocantes.
Atún, choclos, pate, tomates, salamin fueron los complementos de las pizzas que eran manejadas por el suscripto ya con una solvencia y violencia culinaria que me asombraba a mí mismo.
El postre fue provisto por la bodega de nuestra nave. Dulce de batata con chocolate bañado con licor de café. Ni decir que el tamaño de las criticas que recibí por mi pizza de pate fue tan infundada como los merecidos elogios por el postre y su templanza.
Durante la cena apareció nuevamente el nombre de Luz. Era todo relato a Antonio y Cristina. Las damas haciendo hincapié en “los tarados” y “imbéciles”. Los caballeros defendiendo la solidaridad y la necesidad de navegantes en problemas.
Antonio en un total dejo de sinceridad dijo “yo no se quien es esa chica... la habré visto alguna vez?????” a lo que “no se quien” (y mas vale que ni recuerde o intente recordar) le dijo “Mirá Antonio... si no la recordás seguramente es porque no la viste nunca !!” con lo cual de manera pragmática se dejo sentado que Antonio no la recordaba. Por supuesto que Antonio quedó anoticiado de los encantos de la señorita Luz y luego habríamos de escuchar por el VHF como dialogaba con ella. Pero eso ocurriría unos días mas adelante.
Habíamos finalizado el postre cuando Silvia apareció con su mano en cubierta “agitando una olla” y me dijo “Pepe... mirá lo que encontré...”. Era la olla con toda la cebolla preparada para la pizza que yo había corrido para que pasara Silvia con Francesca y directamente me la había olvidado.
En este momento ni recuerdo que hicimos con la cebolla que yo había saltado en la olla al teflón. Pero había cantidad como para hacer dulce...
Un atardecer soleado en el Rio Negro
Tarde nos despedimos y nos fuimos a dormir para iniciar al día siguiente nuestro regreso a Mercedes y a la civilización pues hasta aquí casi estábamos fuera de ella. Con Antonio, Cristina y Cecilia besos pues no nos veríamos ya que ellos se quedaban.
El amanecer fue tranquilo como para partir temprano. Sin embargo al mirar la sonda y girar la cabeza hacia las orillas no era posible admitir lo que veíamos. El agua había bajado. Siiiii !!! El agua había descendido y nosotros estábamos en los barcos. Y que tenia esto de raro? Que nos hacia diferenciar de otros navegantes en iguales condiciones?
Lo que nos diferenciaba de otros navegantes que estaban a bordo de sus barcos era que nosotros estábamos prisioneros en una laguna. No podíamos salir pues el nivel del agua había descendido y la boca de la laguna no tenia nivel suficiente para que pudiéramos pasar con nuestras naves.
Primero pensamos que esto era algo de horas y natural. Luego nos empezamos a anoticiar que “habían cerrado la canilla” en la represa del Palmar que esta arriba de Barrancas Coloradas y que regula el flujo del Río Negro. “Bueno ... ya la abrirán en un rato” fue la simple conclusión y seguimos disfrutando ahora en la prisión dorada que nos otorgaba el paisaje.
21.30 horas José Luis ataviado de ocasión se dirige con sus artes de pesca para llenar la olla nocturna. Gran pescador y conocedor del arte.
Seguimos haciendo playa y cocina. Aproveche y me prepare los porotos pallares que tenia en remojo con ajo y perejil. Realmente una combinación culinaria tipo C4 (explosivo plástico y digo así pues los prepare en una gran fuente honda de plástico.
Nuestra vida seguía sin reloj, sin tiempo y referencia mayor que comer e ir de playa. Pero a los dos días ya estábamos preocupados porque la situación seguía igual. Adonde navegábamos con nuestros auxiliares ahora era solo arena. Adonde había agua en las orillas ahora había arena. Adonde antes teníamos tres metros con 70 ahora teníamos nada mas de 2.50 de profundidad. Y nosotros arriba de todo eso y sin cambiar nada. El ingreso a la laguna en su punto menos profundo tenia 70 centímetros de profundidad. No salíamos de ahí ni con los barcos al hombro.
El agua ha bajado y se nota. Arriba a la izquierda se ven nuestras naves.
Por supuesto que sigue bajando y nosotros en el mismo lugar. No podria ser de otra manera siguiendo el orden de la vida...
José Luis y Silvia con sus chicos tuvieron afectada su despensa marcadamente. Todos contribuimos a que ello fuera para ellos “no problem”. Desde el desayuno al almuerzo, la merienda y la cena. Sin embargo nuestras elucubraciones eran amplias y la angustia de capitanes casi paranoica con comentarios como “tal vez tengamos que estar aquí quince días”. Yo ya me veía avisando a mi socio en mi negocio que mi mes de vacaciones sería algo así como “te aviso cuando pueda volver” (o tal vez seria un deseo inconsciente). Frases como “Podríamos salir a una ruta y desde ahí ir hasta Mercedes comprar comida y volver en Taxi”. “Prefectura Uruguaya es responsable y debe sacarnos de aquí” (yo pensaba al escucharla que venían con una pala y nos hacían un canal. Ciertamente Prefectura Uruguaya sacaría a todos dejando los barcos. Y nadie iba a dejar los barcos. Así que moriríamos. Yo en una ocasión aporte un “si se nos acaba la comida podemos obtener comida y agua en la estancia que esta por ahí arriba...” cosa que tendió a aumentar la depresión que este tema llevaba. Porque si hubiera habido agua todo bárbaro pero era que no había y de prepo estaban en la laguna azul prisioneros.
Playa, caminatas por los bajos a la vista, una nueva subida a las barrancas a tomar fotografías en el atardecer e interminables consultas a la prefectura uruguaya acerca de la altura del agua eran las actividades que nos ocupaban.
Una mañana “me desaparecí”. Pues me fui a la playita con el gomón con una silla de playa, el VHF portátil, la radio a pilas, un hermoso libro y el deseo de soledad. Lo cual esto ultimo se transformó en una gran mentira ya que las consultas grupales y familiares por VHF rompían el silencio que yo disfrutaba a la sombra de unos sauces a unos trescientos metros del lugar habitual en que hacíamos playa. Con gran optimismo puse unos palitos en ciertos puntos de la playa para ver el agua. Y la verdad que lo único que logre cuando verificaba las susodichas marcas era darme un hermoso baño y tomar agua cristalina y fresca del rio Negro que pasaba hacia abajo. Pero de ver crecer el agua .... Nada absolutamente ...Nada !!
Con todo ello disfrute de unas tres horas de soledad, melancolía, depresión, entusiasmo y pensamientos reflexivos. Pero de mas agua bajo la quilla... Nada!!!!!
En mi mañana de meditación no olvidé la camara de afotos....
En este día nos habríamos de enterar que el Susurro volvía para Palmira. Habíamos tenido un contacto radial cuando subíamos para Barrancas Coloradas pero luego no comunicamos más. Prefectura Uruguaya nos decía que estaban en Mercedes (parecía que nos querían tener contentos) hasta que finalmente confiesan que el velero Susurro se fue del río Negro hacia Palmira. Nuestro deseo de encontrarlos en Palmira fue fallido pues ellos regresaron en viaje Colonia - Buenos Aires un día o dos antes que nosotros arribáramos a Nueva Palmira.
Uno de los días apareció el bote de una estancia que se ocupaba de llevar turistas de todo el mundo a pescar. Dos personas en este bote estaban muy preocupadas pues venían a ellos contingentes de pescadores y “no tenemos agua y si no hay agua no hay peces”. Andaban con bolsas de maíz tratando de establecer cebaderos de peces para sus esperados turistas.
Charlando con ellos nos contaron que la represa estaba empezando a largar agua. Era sábado por lo que como dicha represa abastecía a Montevideo y había calor iban a generar energía en la tarde y al llegar la noche mucha mas por lo que abrirían sin duda más compuertas dejando pasar mas agua y haciendo trabajar mas turbinas.
Ellos estimaban que a la noche empezaría a llegar el nivel de agua y que probablemente en la mañana o madrugada podríamos salir.
Un h26 el Lunático originario de la ciudad de La Plata en Buenos Aires, Esteban y Claudia sus capitanes, tuvo un día una idea y la planteo “que tal si sondeamos y boyamos el camino optimo para salir”. Ellos estaban esperando al socio de Esteban que venia a Mercedes. Esto muestra que nadie dejaba de tener sus problemitas con la falta de agua.
Con Esteban y los demás capitanes hicimos un trabajo en el cual por medio de bicheros. Palos y sondalezas fuimos relevando el mejor paso hacia fuera de la laguna configurando una ruta y finalmente lo boyamos. Eso de boyar es pretencioso pero en sentido mas fino y correcto también es lo que hicimos. Tomamos botellas de gaseosa y agua mineral de plástico y los niños la llenaron con arena. Tanza de nylon sirvió para atarlas y en el otro extremo de la tanza se coloco otra botella vacía. En este sentido la ecología ayudo pues guardábamos todo para bajarlo en Mercedes así que teníamos colección de botellas, botellitas y botellones plásticos.
Fuimos entre los cuatro capitanes recorriendo y encontrando los pasos y generando así un canal de navegación apto “para cuando tuviéramos agua”. Así teníamos el canal seguro pero agua aun no teníamos. Enrique se encargó de realizar un croquis para tener presentes las botellas, perdón... boyas, al momento de abandonar la Laguna de López.
En estas condiciones nos fuimos a dormir y las actitudes fueron disímiles. Enrique no durmió. Yo era poseedor de un reloj por lo que regule mi ansiedad colocando el reloj cada tres horas y mirando en esas ocasiones la sonda. A las siete de la mañana me despierto y veo al Lunático fuera de posición totalmente garreado. Esto solo podía entenderse con mucho viento (que no era tan así) y si hubiera agua en más. No sabia como indicarle finalmente me fui a mi despensa y tomando un limón (el más chiquito y miserable y por supuesto afectando nuestra provisión de elementos contra el escorbuto) se lo arroje cubriendo exitosamente la distancia que nos separaba y pegándole dos hermosos golpes en la carroza de tal modo que pude llamar su atención.
Salió Esteban y le dije “Estas garreando!!!”. Miro lentamente pero alarmado y sonriendo me dijo “Ya garre anoche. Ahora estoy atado a tu vecino para evitar pegarte con el viento”.
Con una mano le hice señas de “OK” y no pude pedirle devolución de mi limón ya que el mismo luego de los dos exactos golpes había rodado por la borda perdiéndose en el agua.
La idea de Esteban del Lunático y el trabajo de todos quedo plasmada en esta foto con nuestro original boyado auspiciado por varias embotelladoras de gaseosas. Creo que es la unica vez que pepsi hizo algo junto a coca cola.
A partir de ese momento se dinamizo la cosa y se analizo que contábamos con agua como para intentar el escape de la Laguna de López. Esto significó preparar el levante de las anclas de popa aquellos que las teníamos colocadas y aprontar cubiertas. No sé si por cábala pero esto llevo tiempo pues no había mucho aprontado. O tal vez no teníamos demasiada esperanza, confianza o fe en que salíamos esa mañana. Eso habría que preguntárselo a la Licenciada Bolonqui o a Madame Kalalú.(1)
Lo cierto es que como medida de seguridad tome mi auxiliar y con sondaleza y bichero me hice todo el camino sondeando los puntos que habíamos marcado. Así nuestro peor lugar contaba con 1.50 de profundidad lo que teóricamente nos permitía abandonar el lugar ya que los que más calado teníamos era 1.40.
Sin embargo esto era un purismo técnico ya que el camino era sumamente “finito” y uno no sabia si junto a los 1.60 se codeaban 1.20 de profundidad. La situación no era de muerte pero no era fácil pues el viento al pasar los minutos arreciaba y nos daba a favor por lo que una varadura no era precisamente de lo mejor en esas condiciones.
El primero que inicio la salida fue José Luis. El tenia un calado de 1.30. Despaciosamente fue haciendo el recorrido y mirando su sonda. Salió y nos agrego una perla. Luego de nuestro relevamiento había otro bajo que no habíamos contemplado. Nos indico dos enfilaciones y ahí nomás detrás de él partió Esteban en el Lunático con 1.40 en pos de la libertad.
Logró superar el escollo.
A propuesta de Enrique tomamos primero entre los dos mi barco y lo sacamos. Volvimos con mi auxiliar dejando fondeado afuera mi barco hasta el suyo y abordándolo lo sacamos también de la laguna. La propuesta de Enrique fue inteligente pues nuestros barcos eran justamente no muy tiernos y ante una varadura no seria fácil sacarlos. Nuestro trabajo en conjunto fue bueno. Sin embargo las sugerencias de uno a otro o los cambios de rumbo ordenados con cortesía no nos impidieron vararnos suavemente en dos oportunidades de las que salimos con maquina en reversa y los testículos en el cuello.
Antonio con su crucero de 38 pies nos imito también. Pese a que su idea era permanecer diez días mas en la zona evidentemente no quería quedarse once en la laguna de López.
(Continuará en un relato de cómo hacemos el regreso y una entrevista con la autoridad)
(1) (La licenciada Bolonqui es mi mujer que profesionalmente es psicoanalista y atiende a la comunidad náutica amiga en su sillón de popa. Madame Kalalú es un tema de Rubén Blades en ritmo de salsa que cuenta las virtudes, actitudes y aciertos de una adivina.)
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