COLAMBRE Pirata Pata Palo


Registrado: 28 Nov 2004 Mensajes: 325 Zona de Navegación: Galicia Sur
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Publicado: 15/12/04 02:07 Asunto: Relato del naufragio mas reciente |
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"LLEGAMOS AL ISLOTE ANDANDO, POR LO QUE NOS HICIMOS PEQUEÑOS CORTES"
"La noche a la deriva fue lo peor"
U.F. / VIGO
Un islote con playas de arena blanca y fina, palmeras, aguas cristalinas y arrecifes de coral es la imagen paradisíaca de los mares del Sur. Pero el mismo escenario se convierte en pesadilla si un barco encalla de noche en pleno atolón de las islas Fiyi y su tripulación desconoce si cerca hay tierra firme o no.
Eran las cuatro de la madrugada del sábado (12 horas menos en España) cuando el palangrero de A Guarda, Nuevo Balueiro Terceiro, chocaba con un arrecife y una de las olas que rompían allí casi lo escora por completo. Su capitán, el cangués Agustín Fernández, a salvo ya junto a sus 15 tripulantes a bordo del Nuevo Airiños explica a FARO que fue en ese momento cuando dio la orden de abandonar el barco.
"El golpe de mar casi nos volcó. El barco se escoró de tal manera hacia babor que tuvimos que abandonarlo con rapidez. Los 16 tripulantes nos organizamos en los dos botes salvavidas y, por seguridad, empezamos a alejarnos del palangrero que amenazaba hundimiento. No veíamos nada ni sabíamos donde estábamos, si nos dirigíamos hacia tierra o bien nos adentrábamos en el mar. Aquello imponía. Hay que verse allí", asegura.
Minutos después la situación se tornó angustiosa: "Los botes empezaban a golpear con arrecifes sumergidos y sufrían daños, nuestro objetivo era lograr mantenernos a flote hasta que empezó a amanecer, y afortunadamente los conseguimos".
Al clarear vieron que estaban en pleno atolón y a pocos metros de un islote, con lo que recuperaron algo de tranquilidad. "Una barrera de coral impedía que los botes llegaran a la playa, así que fuimos andando y nadando, de ahí los rasguños y cortes que tenemos algunos", explica Agustín Fernández.
Entonces su preocupación fue otra, resistir cual robinsones en el islote desierto hasta que les localizaran. El capitán del barco siniestrado señala que "estábamos muy nerviosos, pero vernos en tierra firme nos tranquilizó, aunque faltaba que supieran dónde estábamos".
Se prepararon para resistir en la playa de Tuvana i Ra: "Era una noche desapacible, llovía y hacía mucho viento y frío. Tuvimos que coger leña para encender fogatas y calentarnos", indica.
Las galletas y tabletas del equipo de supervivencia de las balsas de salvamento les permitieron comer algo. Afortunadamente, el avión de rescate de Nueva Zelanda les localizó pronto: "Vimos como nos sobrevolaba y lanzamos botes de humo. Los pilotos tiraron un walkie talkie para comunicarse con nosotros. Al saber que estábamos bien lanzaron bebidas: cocacolas y agua de su propio abastecimiento".
Los barcos del operativo de salvamento internacional puesto en marcha por Marina Mercante y Sasemar con las autoridades de Nueva Zelanda y Fiyi se aproximaron a la zona, pero la marea baja impedía atravesar la barrera de coral para rescatar a los náufragos y hubo que esperar a que subiera.
A los mercantes Powerfull Viking y Tabusoro, se sumaron los palangreros gallegos Nuevo Seixal y Nuevo Airiños. El patrón de éste último, pilotó la planeadora que finalmente realizó el rescate.
Los tripulantes del Nuevo Balueiro Terceiro navegaron ayer todo día rumbo al puerto de Suva (capital de las Islas Fiyi) a bordo del Nuevo Airiños. Estaba previsto que llegaran allí a las 10 de la mañana hora local, (10 de la noche de ayer según el horario español) y la repatriación de los náufragos será inmediata
A bordo cada uno entretiene la espera como puede. Agustín Fernández relata que, antes de dormir algunos fuman un pitillo en cubierta y otros ven vídeos. La prospección del Balueiro Terceiro en busca de nuevos caladeros de pez espada para el Ministerio de Pesca, motivo de su campaña, no ha ido bien. "En algunas zonas hay poca pesca y en otras nada. Pensábamos salir otros 15 días más", concluye Agustín Fernández.
"Pudimos ser nosotros", dice el patrón del "Nuevo Airiños"
"Nadie querría esta en su lugar, pero pudimos ser nosotros o cualquiera de los barcos gallegos que faenamos en estas aguas", aseguraba ayer a FARO Manuel Fernández, el capitán del palangrero Nuevo Airiños, que recogió a los náufragos.
Él fue quien cruzó con la zódiac de rescate la barrera de coral que aislaba a los 16 tripulantes en un islote a 231 millas del puerto de Suva. Entre ellos se encontraban cuatro gallegos, compañeros y amigos suyos con los que ha compartido otras campañas: los vecinos de Cangas, Agustín Fernández, capitán del pesquero siniestrado, y Modesto Martínez Nerga, técnico de pesca; así como los guardeses José Dorna y Jesús Lomba.
Asegura que cuando logró llegar hasta ellos estaban muy nerviosos, aunque contentos por encontrarse en tierra firme. "Lo más duro había pasado. Desde que contactaron con el avión sabían que estaban localizados y sólo tenían que esperar a que fueran a recogerlos".
Manuel Fernández expone que la noche del rescate fue larga para todos, pero sobre todo para los náufragos: "Los botes se rompían contra la barrera de coral, era de noche y pasaron frío, se hicieron rasguños, y después, durante el día, algunos se quemaron con el sol".
Resume lo ocurrido con un "pasó lo que pasó y la gente del mar sabe sus riesgos". Pese a todo, apunta que las Fiyi son "un lugar estupendo para ir de vacaciones". _________________ El pesimista se queja del viento, el optimista espera a que cambie, el realista ajusta las velas. |
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