VELERISTA Piratilla


Registrado: 07 Mar 2005 Mensajes: 21
|
Publicado: 31/08/05 01:58 Asunto: El proyecto de mi propio espacio |
|
|
El proyecto de mi propio espacio
No sé desde qué edad lo notas como una exigencia que te impones a ti mismo, sientes esa imperiosa necesidad, pero ese es ahora mi proyecto. Y en ese espacio voy a buscar hasta la comodidad por las cosas incumplidas, también lo que no hemos hecho tiene una riqueza, una cabida de futuro dentro de ese tiempo que no lo miden los relojes sino el propio hombre.
Quiero eliminar fatigas, esperas innecesarias, no quedarme ni en las esquinas porque hasta una simple esquina puede ser la máxima distancia, el mayor cansancio para quien espera algo de la vida que ni lo tuvo ni lo va a tener. Son márgenes de lentitud extrema, buscando un símil, manera de acercarse a la mujer amada.
Pero ya lo he dicho, un espacio cómodo porque creo haberme ganado esa comodidad. Voy a modificar una sentencia maravillosa y demoledora que leí hace días a Valeria Ciompi: "Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir, después vivir sin nada."
Algo me voy a llevar a mi propio espacio, sin nada no. Al menos la libertad de mis sentimientos, los que tuve y los que me vayan viniendo. Seré libre aunque ya no sea necesario y me tenga que costar romper las convicciones más intocables, hasta negando entregas. Seré libre sin que medien distancias ni tamaños, cuidaré así ese pozo privado que tiene todo hombre de riquezas a toda costa.
Un espacio es lo primero que hay que acotar –hemos quedado en eso- luego veremos cómo llenarlo, en los límites extremos de la acción. Por ejemplo en el amor he aprendido que hay que amar siempre fuera de la costumbre, tampoco mucho más, puede ser un agobio y menos, una pérdida. Un espacio de amor para crear destinos que son cuerpos, intensidades, entender ese proyecto. Un espacio similar a cualquier emoción que hemos vivido antes de sustituirla por una mecánica ya sabida, una emoción respuesta de otra emoción ya percibida.
Pensándolo bien lo ideal sería que ese espacio fuera como un borrón completo, volver al comienzo a ver cómo lo hacemos, sin acumular desgastes, daños nuevos, crear algo nuevo desde la propia lucidez que me trajo la vida. Un borrón completo como un beso nuevo desmesurado que viniera a decir –siempre lo pensé- cuanto de las mujeres he aprendido.
Ese espacio, tendrá proa y popa, babor y estribor, mamparos y portillos.
Mi barco.
El velerista. _________________ No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros. |
|