Charran Hermano de la Costa


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Publicado: 05/08/05 23:23 Asunto: : El AVOS de VALERY GLADKOV y Familia. |
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LOS INTRÉPIDOS GLADKOV
Navegar por el mundo en un barco de otra época, permite a la familia Gladkov seguir soñando con una nueva vida.
L.N.E/R.G.Molleda (junio>2000)
Los Gladkov, de San Petersburgo (Rusia), viven embarcados en una aventura marítima que firmaría el propio Julio Verne. Desde hace seis años surcan los mares del planeta con el único propósito de «viajar para ver mundo», explica con típico acento ruso Valery, el cabeza de familia. Sin temor alguno a las inclemencias meteorológicas, estos aventureros recorren mares y océanos en un barco de leyenda, con miles de millas a sus espaldas y con un aspecto que recuerda el retrato literario de los novelistas románticos del pasado siglo.
El bergantín «Avos», rescatado en 1986 de las aguas del siberiano lago de Bakial, donde zozobró hace más de cien años, hizo entrada en el puerto de Ribadesella como si se tratara de una embarcación fantasma. Los que habitualmente caminan sin prisa por el paseo marítimo tuvieron que frotarse los ojos al divisar entre la bruma al antiguo bergantín.
El «Avos», después de atravesar majestuosarnente la costa asturiana y recalar en alguno de los puertos más embiemáticos de la región, fondeó en Ribadesella, hace ya algún tiempo, antes de tomar rumbo a Francia. Si todo ha ido bien, la hazaña debió concluir en la costa rusa, de donde partieron hace ya cuatro años.
El aspecto elegante, aunque algo deteriorado por el paso del tiempo, del «Ayos» no pasó desapercibido en Ribadesella. Los comentarios de los muchos curiosos que se dieron cita en el puerto de la localidad coincidían en que esta embarcación rusa parece una reproducción a escala reducida del «Habana», el mítico bergantín que ocupa la parte central del escudo del municipio de Ribadesella y que a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX se encargaba de «cruzar el charco» a todos aquellos que decidían afrontar la aventura ultramarina para hacer fortuna en tierras americanas.
La aventura del «Avos» tampoco tiene desperdicio. Valery Gladkov, marino jubilado, decidió restaurarlo después de que pennaneciese más de cien años varado en las heladas aguas siberianas y convertirlo en una casa flotante en la que habría de residir junto a su mujer e hijos. En 1982, transcurridos pocos años desde su nueva botadura, el navío ya había conseguido entrar en el libro de los récords al completar con éxito el trayecto Leningrado- San Petersburgo bordeando toda Europa.
Ahora, finalizando el milenio, los rusos afrontan la parte final de su tercera vuelta al mundo que comenzó en 1993. Al timón, el capitán Gladkov con su abundante barba recuerda el semblante marino más clásico. De los siete miembros de la familia, sólo cinco han acornetido esta tercera vuelta al planeta. Dos de los hijos de la pareja rusa se han quedado en tierra firme. La mujer de Valery, Tatiana, además de encargarse del suministro y de cocinar los alimentos se desplaza junto a Saba, su hijo de cinco años, a bordo de una pequeña furgoneta hasta el siguiente puerto acordado como fin de etapa. Venden insignias, gorras militares, abrigos y muñecas del antiguo esplendor de la U.R.S.S. con los que afrontar los gastos del viaje y ahorrar dinero para hacerse un nuevo barco. Este ya esta en construcción en un astillero ruso. Espera los fondos de los Gladkov para ir rematándose. Una vez acabado, la familia pretende "cruzar el charco" con sus nueva embarcación, y tratar de salir adelante en los Estados Unidos de América.
En el «Avos» viaja el propio Valery, el hijo mayor del matrimonio y otra hija de 16 años que responde al nombre de Alejandra y que se muestra resignada con su destino. «Nuestra vida es un puro viaje, no tenemos remedio», asegura.
Los 12 metros de eslora, 3,5 de manga y 13 de velamen, rnedidas de la embarcación reflotada, se despidieron de Asturias sin hacer demasiado ruido pero echando abundante humo. Los Gladkov tomaban rumbo a Rusia. No saben lo que tardarán en llegar, ya que piensan acometer el tramo final de su singular peripecia con total tranquilidad. Puertos de Francia, Países Bajos y Dinamarca serán sus próximas escalas antes de volver a pisar suelo ruso. En ellos volverán a congregar el interés de los curiosos.
La estampa antigua y señorial del «Avos» y de su capitán, Valery Gladkov, parece sacada de otro tiempo. La imagen que desprenden hace viajar la imaginación a otras épocas. Al tiempo de las grandes gestas marítimas que hoy encarnan las gestas de los intrépidos Giadkov.
Fotos: L.N.E/J.Pandal
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