PFDB Corsario


Registrado: 02 Dic 2004 Mensajes: 1765 Zona de Navegación: Rio de la Plata Argentina
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Publicado: 04/04/05 03:13 Asunto: Parte Ocho (En donde comienza nuestro regreso ) |
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El Río de las Costas de Oro
Parte Ocho (En donde comienza nuestro regreso el que llega hasta Palmira)
Pepe Fuera de Borda
La salida de la Laguna de López nos permitió ver que afuera de ella había cinco embarcaciones entre veleros y a motor. Sin duda que ellos estaban al tanto de la falta de agua y optaron por permanecer al resguardo de una de las costas que los cubría del viento sur que soplaba. El viento era en ese lugar –la cancha era grande- bastante. Al pasar por través los barcos vimos que en uno de ellos un marinero aseaba la embarcación. Eso me hizo recordar que en los quince días que llevábamos dentro del río Negro no había jamás tomado un trapo para limpiar la nave. Todo era usarla y disfrutarla. De la limpieza luego nos ocuparíamos.
La bajada hacia Mercedes fue rápida. El Lunático lo hizo a vela y hasta Laguna de los Negros adonde tiro el ancla y se puso a pescar. Esteban era fanático de la pesca. Cuando andábamos boyando para poder marcar la ruta en la salida de Laguna de López trabajo mucho y en un momento dijo “yo me voy a pescar”y salió disparado con su auxiliar y cañas. Con enrique seguimos hacia Mercedes. Atrás nuestro había quedado José Luis que con Silvia acomodaban su embarcación y arribarían mas tarde. Continuamos navegando y pasamos bajo el puente carretero nuevamente.
Volvemos bajando el Río Negro algunos a motor y el Lunático a Vela. Bravo el Lunático !!!
Llegamos al Club Remeros de Mercedes y antes de amarrarnos nos cruzamos con otros barcos con los que nos saludamos pues hemos estado juntos o modulado por VHF. En uno de ellos va Luz. Nos saludamos simpáticamente. Sonrisas y agitadas de manos. Justo en la llegada al Club de Remeros Mercedes. El grupo de barcos ha bajado desde la Laguna de los Negros y ahora vuelven a subir el río.
Nos amarramos al muelle del Club. Hicimos agua, y en la salida del club reparamos que han inaugurado una boutique de ropa deportiva. Vemos también que han impreso camisetas recordatorias de los 80 años que el club ha cumplido hace días y casi me compro una pero me digo...”mejor al regreso”. Enrique me observa y tiene un parecer semejante. Tomando nuestros tanques de combustibles de los auxiliares nos fuimos caminando por la rambla o malecón hacia el edificio de Prefectura a retirar nuestros roles.
En el camino pasamos por el muelle de 33 y nos encontramos a José Luis a Silvia y los niños. Charlamos con ellos y seguimos rumbo a la Prefectura. En ella entramos, saludamos y veo que Enrique encara a una persona y le dice “Buen día Capitán...usted es el Jefe...?”
La persona le contesta afirmativamente y Enrique le dice que desea tener una conversación con él. Lo invita a pasar y yo inicio mi proceso de rol. Pasan cinco segundo y Enrique me invita a participar en la charla.
Ingresamos en la oficina del Jefe de Prefectura Mercedes y Enrique le planteó lo importante que seria contar con anuncios sobre el movimiento de la represa para evitar que a otros les pasara lo que a nosotros. El capitán sonrió y dijo “ahaaaaaaaaa... eran ustedes los que estaban adentro?!!” lo que nos mostró que ellos sabían aunque nunca dijeron nada. La charla se extiende por y sobre diversos tópicos vinculados a la navegación deportiva en la zona y las tareas de la prefectura y sus medios y llegamos a la conclusión final mientras nos ponemos de pie y nos reímos que yo expreso con una famosa frase de José Luis Mederos navegante español conocido como Tropelio que dice “A la tripulación hay que putearla... porque sino se amaricona”.
El personal de prefectura nos pide un taxi y nos sentamos en el cordón de la vereda a esperar. Apenas en minutos llega un simpático chofer con su auto con el que vamos hasta la estación de servicio y llenamos los tanques de nuestros auxiliares. Volvemos al club en el taxi y nos dirigimos al sector del restaurante adonde están Silvia, Laura y Francesca. Nos desplomamos en los sillones. Hay un calor muy grande y estamos extenuados.
Laura y Silvia nos entregan a Enrique y a mí un regalo a cada uno. Lo dicen “sorpresaaaaa!! Esto es un regalito para ustedessssssssss” Pues bien se trata nada mas y nada menos que de una remera del Club Remeros de Mercedes con el recuerdo de sus 80 años de vida. Lo que no compramos cuando salimos del club!!!
Hacemos un largo almuerzo y finalmente partimos en ambas naves. Cuando abandonamos el amarre llega al club el Lunático a amarrarse.
Mientras bajamos el río nos cruzamos con otros barcos que lo remontan.
Volvemos siguiendo el trac que hicimos en el GPS al subir el río y navegamos reconociendo los distintos lugares por los que hemos pasado y nos hemos detenido. Enrique siempre adelante. En cierto momento por canal 16 le tiro a Enrique “Enrique, Enrique... rumbo...rumbo ¡!!”. En su enfilación al salir de un par de boyas rumbea hacia otras omitiendo un par intermedio. En otro momento Enrique se abre y me dice que tiene 1.20 y se varo. Yo estoy a metros y estoy en 3 metros de profundidad. Sale solo y seguimos en camino. La tarde va cayendo y tomo una fotos con el barco de Enrique a contraluz que son muy lindas. Mientras escucho a Antonio que modula con Luz por el VHF. En el río todo se sabe. Sin duda que pronto Antonio ha de conocer a Luz pues de lo que se escucha se están por encontrar ambas embarcaciones.
Se va haciendo la noche y en la puesta del sol una hermosa foto de nuestros amigos mientras navegan
Se hace la noche. Seguimos navegando siguiendo en la oscuridad el trac de nuestro viaje al subir el río. Lo cierto es que el GPS rinde sin dudas. Vamos verificando las boyas adonde ellas deben estar. En la oscuridad vamos haciendo millas y arribamos al Brazo de los Muertos a las 22.30 horas. Vengo tiritando de agotamiento. Mal dormido, el stress de salir de la laguna, caminatas, calor, horas de navegación, pequeña grumeta a bordo con sus demandas, etc. Con todo ello fondeamos cruzados y con anclas a ambos extremos. En el Brazo de los Muertos hay cinco embarcaciones más. Cruceros todos ellos y fondeados y recostados sobre la isla para repararse. La noche es mas que agradable.
Laura cocina unos omeletes de jamón y queso que son una delicia y yo preparo un postre de naranjas con vodka quemado y fresas. Capuchinos para rematar. Muertos todos (por el viaje o por la cena?) Nos vamos a dormir siguiendo los pasos de Francesca que ya hace rato ha caído en pleno sopor.
El amanecer nos muestra a las embarcaciones fondeadas en el Brazo de Los Muertos. Todos vivos y descansados.
Nuestro fondeo fue cruzado y a doble ancla. en el caso poco antes de partir yo he levantado la mia.
La mañana la hemos de iniciar despertándonos a las 9.30 y sin apuro. Desayunaremos lentamente y prepararemos nuestra partida también despaciosamente. Haremos fotos desde el bote y luego de un barco a otro. En un momento les digo a Laura y Enrique “por favor mas adelante. Un poco mas adelante”. Accede Laura y veo que su cara se transforma. Con la rodilla ha pegado en la llave de arranque y la ha quebrado.
A partir de ahí Enrique encara la llave con distinto instrumental (incluido el odontológico de Laurita que tiene el respectivo titulo y no duda en poner en juego todo tratando de remediar el accidente) y finalmente luego de diez minutos se logra extraer la parte rota de la llave (cual raíz de molar) y con una llave nueva se pone en marcha la embarcación. Suspiramos de alivio. Laura por el golpe y yo por el pedido.
Partimos y nos dirigimos hacia la boca del río Negro. Pasamos frente a Soriano adonde vemos unas cuantas embarcaciones fondeadas o amarradas al muelle, frente a la punta del Camping Municipal y saliendo del Río Negro recorremos el Yaguarí y salimos al Río Uruguay.
Me tome el trabajo en el día anterior y durante este pedazo de navegación de contar los barcos que navegaban en uno u otro sentido en el río Negro o que estaban fondeados. No son más de cuarenta. Ellos repartidos en un recorrido de 75 kilómetros aproximadamente
El río Uruguay se nos presenta calmo pero el viento no se presta para la vela. Un pequeño intento con la genoa pero no prospera así que la guardamos y seguimos bajando a motor.
Francesca insiste en navegar en el “lugar del capitán” por lo que la llevo en mi falda y lo único que logro es besuquearla diciéndole que “el capitán besa a la capitana” Edipo que le dicen...
Navegamos escuchando radio comercial. Escuchamos que hay tormenta en Buenos Aires y que en Colonia la esperan. Un locutor hace criticas al servicio metereologico pues dice que no han anunciado nada y cuando anunciaron ya llovía........ En un momento se me ocurre pedir a Prefectura pronostico. Y me tiran vientos con fuerza 7/8. El pedido lo hago porque veo que el viento aumento un poco y ya he retirado la media sombra que nos cubría. Dejo el barco preparado para temporal y le aviso por supuesto a Enrique previamente por lo que el también junto a Laura se aprontan.
No hay como una foto de una pareja enamorada antes de romper la llave del arranque del motor. Enrique se destacó en la "extracción".
Francesca y Silvia van para abajo. Retiro todos los elementos que andan sueltos por el Cockpit y dejo “a son de mar”. El río se arbola y saco una puntita de vela para bajar la proa.
Vamos más suaves. Refresca y pido a Silvia una remera para cubrirme pues siento fresco el cual se incrementa en la medida que llegan rociones suaves. También le pido me prepare la ropa de agua y las botas. El cielo toma color ceniza.
Esto ha de durar un tiempo que no es posible determinar (jejejeje como cinco minutos) baja la ola, decrece el viento y volvemos a tener una tarde cálida. Vamos bordeando la costa y ya en contacto con Control Palmira (le venimos hace horas dando nuestra posición cada tanto) me refreno de preguntarle como esta el puerto de embarcaciones. Pasamos La Agraciada y Punta Chaparro. Ahí veo una hermosa casa que yo sabia existía pero que nunca había reparado en ella.
En uno de los cambios que hago por la Radio con Control Palmira sale una embarcación llamándome. Nos cambiamos de frecuencia y resulta ser Eduardo del Ponch. Me cuenta que me escuchó modular con control Palmira y que el puerto esta completamente lleno por lo que vera de hacer contacto con Cacho u Oscar para encontrarme (realmente yo se que tienen que inventar) un lugar en el puerto. Le digo que van dos embarcaciones.
A esta altura yo hacia un rato que venia con la Genoa totalmente desplegada junto al motor y por sobre la línea de espuma del río que es según me había contado Enrique el punto en el cual el río en su bajante presenta mayor corriente. Le comento a Enrique el tema de lugar y Enrique saca todas sus velas para ganarle de mano a un velero al que precedía. Me incita a apurarme y lograr lugar.
El paso frente al muelle de Soriano -aun en el rio Negro- nos mostro muchos barcos a su vera y fondeados en la inmediaciones
Al llegar frente a Palmira dejo el barco boyando un momento, bajo del pescante el auxiliar para poderlo manejar en el amarre a conveniencia y luego encaro el ingreso a la Dársena con apuro ya que veo que desde el sur se acercan un crucero y un velero. Ingreso antes que ellos y veo que me hacen señas desde el muelle y es Cacho que me envía junto a unas lanchas de prácticos que están en el lado opuesto a todos los barcos deportivos. Me indica que me ponga tomado a unas boyas y a dichas lanchas que en general no salen y me amarre. Así lo hago y al rato llega Enrique que se abarloa a mí. En la maniobra tengo de ayudantes a Eduardo del Ponch y a Pepe mi tocayo del Compinche II. Dos grandes amigos y toda una sorpresa muy agradable encontrarlo en el mismo lugar de vacaciones.
Todo el mundo parte a bañarse en las duchas y yo cuando veo que se viene la tormenta me pongo a asegurar todo y colocar la carpa al barco por lo que parto con pequeñas gotas hacia la ducha. Enrique me cruza en el camino y al ver los barcos prolijamente preparados para el “huracán” me dice “Me parece que va a garrear... el continente....!!!”.
Mientras estoy en la ducha caliente escucho el viento soplar y gotas pegar en los vidrios. Al salir veo que en realidad no ha llovido mucho y que solamente sigue soplando un poco. Nos reunimos y decidimos ir a cenas al Viejo Lugar. El retorno es despaciosamente pues hemos comido a niveles prohibitivos (uno no debiera comer de esa manera. Es un kamikaze gastronómico).
(Continuará. Con el relato de la segunda parte de las vacaciones en el Puerto de Nueva Palmira adonde han de ocurrir algunos hechos y acontecimientos por demás destacados. Al menos para quienes los vivimos o participamos)
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